Qué es el estrés

Ante el ataque inminente de un animal salvaje, nuestro organismo se prepara paraestres-mujer.jpg responder a la amenaza: los músculos se tensan, su respiración se torna más rápida y poco profunda, desaparecen el hambre y el deseo sexual, el cerebro se coloca en un estado de alerta máxima y los sentidos se agudizan. Así, en situaciones límite, el cuerpo está listo para enfrentar dos alternativas: luchar o escapar.Al estudiar estos mecanismos naturales el médico Hans Selye descubrió que cuando este estado de emergencia se prolonga se produce en el organismo una respuesta más compleja a la que llamó síndrome general de adaptación (SGA).Selye entendió que esto causa daños al organismo, principalmente debido a la elevación de adrenalina y hormonas corticosteroides secretadas por las glándulas adrenales. Sus tres fases sucesivas son alarma, resistencia y agotamiento.

No obstante, una dosis de estrés es necesaria y favorable para la vida. El estrés “bueno” (eustrés) nos permite estar alerta y en buenas condiciones fisiológicas, ser eficientes y llevar adecuadamente el equilibrio entre las demandas a las que nos vemos sometidos y la capacidad que cada uno de nosotros tiene.

El estrés “malo” (distrés), en cambio, conforma un síndrome, es decir, un conjunto de signos que configuran una enfermedad.

estres-trabajo.jpgAunque actualmente no solemos ser atacados por animales salvajes, otros peligros ocupan ese lugar: conflictos laborales, problemas en la familia, inseguridad en las ciudades, atentados y guerras son algunos de los obstáculos que enfrentamos y a los que nuestro organismo responde con los mismos mecanismos que el hombre de otras épocas.

Es preciso aclarar que no se puede determinar si un hecho será o no generador de estrés, porque en cada individuo hay factores constitucionales que desempeñan un importante papel en la susceptibilidad al estrés. Por ejemplo, una persona puede responder con una grave reacción de estrés y llegar a enfermarse ante una situación que a otra persona no le produce ningún efecto.

Es evidente que en el último siglo el mundo ha crecido en tecnología y en sistemas de confort para mejorar la calidad de vida. Esto provocó grandes cambios en todos sus aspectos. Las presiones de la vida contemporánea nos obligan a asimilar en un mes lo que antes constituía la acumulación de información y experiencias de años.

Sufrimos un bombardeo sensorial e informativo que constituye un perjudicial exceso deotro-estres.jpg estimulación. Esto exige a nuestra mente, nuestro cuerpo y nuestros sentidos un funcionamiento que va más allá de lo que su capacidad le permite.

Esta exigencia impuesta a nuestros recursos vitales esenciales agota nuestras energías. Vernos repetidamente sometidos a un exceso de tensión, sin tener el descanso suficiente para restaurar los recursos corporales disipados, pone en marcha un proceso de deterioro que va minando todos los aspectos de nuestra experiencia vital.

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